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El film narra el tiempo en que coincidieron la llegada al gobierno británico del primer ministro laborista, en más de una década, Tony Blair, con la trágica muerte de Diana: septiembre de 1997.
La película se sustenta en el trabajo de los actores: en especial el recital a cargo de Helen Mirren convertida en imagen clónica de la reina Isabel y que la acapara toda.
Buen complemento del resto de actores destacando a James Cronwell
En el debe apuntamos el excesivo uso de imágenes reales televisivas, que si le dan credibilidad (vista las recreación cinematográfica del accidente das gracias de que sea así) le otorga una salida muy fácil a Frears, que lejos de sugerir recurre a ellas para dar una lectura muy literal. Además parece que no sepa reflejar la evolución que sufre el personaje que interpreta Sheen (Tony Blair) que en la primera parte es correcto pero hacia el final es precipitado. . .
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