Fotografiada impecablemente por Thomas Stern, montada con la sobriedad y precisión
que caracterizan a Joel Cox, con un guión desarrollado a partir de
un material tan poco constreñidor de la genialidad como unas cartas
igualmente maravillosas que permiten su nominación a mejor
guión original (Iris Yamashita y nuevamente Paul Haggis),
un casting excepcional (Phyllis Huffman) -los personajes están
primero y se ha encontrado a los actores que los encarnen, no como ocurre
a veces que se mete con calzador a una estrella en un personaje-: el actor
más conocido es Ken Watanabe pero hace una recreación
del culto general Kuribayasi simplemente CREÍBLE sin necesidad de
sobreactuar (eso es ser actor).

No vemos a Tsuyoshi Ihara, Kazunari Ninomiya,Yuki Matsuzaki, Ryo Kase,
Shidou Nakamura, Takumi Bando, Toshi Toda, Hiroshi Watanabe, Nae Yuki o
Eijiro Ozaki por nombrar a unos cuantos sino al barón Nishi,
medallista en Los Ángeles 32 en hípica; Saigo el panadero
y su compañero; Shimizu el clemente "chivato"; al cruel
teniente Ito, el capitán Tanida y el coronel Adachi; el enfermo teniente
Fujita ; Hanako, la joven mujer embarazada de Saigo, o al teniente Okubo.


razones tan
dispares como la del honor del imperio nipón sobre la raza inferior
americana; el honor en combate al igual que se gana la gloria olímpica
o regalarle a su hijo un día más como escribe en sus cartas
ilustradas el general; no tener ninguna razón o la admiración
hacia Kuribayasi que encarna la razón en medio de toda esta sinrazón
de la guerra.


Nos muestra a un puñado
de estos hombres (en realidad se habla de que hay un millar por toda la
isla pero nosotros no vemos nunca más de una cincuentena siendo generosos)
a merced de una flota completa que cuenta incluso con apoyo aéreo.
Ante esta masacre en ciernes, las imágenes de batalla son lo de menos,
evidentemente están presente.
El lado humano es el que priva y nos lleva a ver por nosotros mismos que
los japoneses tenían iguales motivos que los americanos (esa carta
que ha leído la podría haber escrito mi madre).
Sobria B.S.O. que se
diluye en la película (al fin y al cabo esa es su misión).
El mismo Eastwood con el refuerzo de Steven Spielberg dos
pesos pesados 7 oscars y 2 Irving Thalberg entre ambos (se
nota que está presente en ciertas tomas que recuerdan a Salvar
al soldado Ryan) se encargan de la producción.